Persevera y Triunfaras
- 10 oct 2015
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Un peregrino se propuso llegar al País de la Verdad. Colocó su mochila en el suelo y empezó a preparar el equipaje para la gran aventura. El problema era que lo que tenía que llevar era mucho...Le costó mucho tiempo prepararlo todo; necesitó la ayuda de su madre. Al final tuvo que dejar algunas cosas sin meter. Por fin llegó el día de partir y cargando su mochila al hombro emprendió el camino. ¡Qué largos y pesados se le hacían algunos días ¡Cuántas expectativas llevaba en el corazón! Con tal sobrecarga quedaban molidas las costillas. Hubo también días en que fue maravilloso: El pasaje, el camino, y sobre todo los compañeros de viaje. No pocas veces les tuvo que echar él una mano y en otras su compañía, consejo y ayuda que le resultaron a él de inestimable valor ¡Jamás habría podido llegar solo a la meta! Cuando necesitaba recobrar fuerzas, se detenía con sus compañeros.















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